jueves, 14 de junio de 2012

Evangelio en la solemnidad del Sagrado Corazón

Juan 19, 31 - 37


En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado —porque aquel sábado era muy solemne— rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con Él. Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis. Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: ‘No se le quebrará hueso alguno’. Y también otra Escritura dice: ‘Mirarán al que traspasaron’.


ORACIÓN
Corazón sagrado de mi amado Jesús: 
yo, aunque vilísima criatura, os doy y consagro mi persona, 
vida y acciones, penas y padecimientos, 
deseando que ninguna parte de mi ser me sirva si no es para amaros, 
honraros y glorificaros. 
Esta es mi voluntad irrevocable: 
ser todo vuestro y hacerlo todo por vuestro amor, 
renunciando de todo mi corazón a cuanto pueda desagradaros. 
Os tomo, pues, oh Corazón divino, por el único objeto de mi amor, 
protector de mi vida, prenda de mi salvación, remedio de mi inconstancia, 
reparador de todas las culpas de mi vida; 
y asilo seguro en la hora de mi muerte. 
Sed, pues, oh Corazón bondadoso, mi justificación para con Dios Padre, 
y alejad de mi los rayos de su justa cólera. 
Oh Corazón amoroso, pongo toda mi confianza en vos, 
pues aunque lo temo todo de mi flaqueza, 
sin embargo, todo lo espero de vuestra misericordia; 
consumid en mi todo lo que os desagrada y resiste, 
y haced que vuestro puro amor se imprima tan íntimamente en mi corazón, 
que jamás llegue a olvidaros ni a estar separado de vos. 
Os suplico, por vuestra misma bondad, escribáis mi nombre en vos mismo, 
pues quiero tener cifrada toda mi dicha en vivir 
y morir como vuestro esclavo. 
Amén.


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